Jeremías 37
Consulta del rey Sedecías
1 [8230] En lugar de Jeconías, hijo de Joakim, subió al trono Sedecías, al cual Nabucodonosor, rey de Babilonia, había constituido rey en la tierra de Judá.
2 Mas ni él, ni sus servidores, ni el pueblo del país escucharon las palabras que Yahvé había pronunciado por boca del profeta Jeremías.
3 Y envió el rey Sedecías a Jucal, hijo de Selemías, y a Sofonías, hijo de Maasías, sacerdote, a decir al profeta Jeremías: “Ruega por nosotros a Yahvé, nuestro Dios.”
4 Jeremías andaba todavía libremente entre el pueblo, pues aún no le habían encarcelado.
5 [8231] Entretanto, había salido de Egipto el ejército del Faraón; y los caldeos que sitiaban a Jerusalén, al oír esto, se habían retirado de Jerusalén.
6 Entonces llegó al profeta Jeremías esta palabra de Yahvé:
7 “Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Esto diréis al rey de Judá que os envió a Mí para consultarme: He aquí que el ejército del Faraón, que ha salido para socorreros, volverá a su país, a Egipto.
8 Y vendrán de nuevo los caldeos y combatirán a esta ciudad, la tomarán y le pegarán fuego.
9 Así dice Yahvé: No os hagáis ilusiones, diciendo: «Los caldeos se retirarán definitivamente de nosotros»; porque no se retirarán.
10 Pues aun cuando derrotaseis todo el ejército de los caldeos que lucha contra vosotros, y no quedasen entre ellos sino algunos heridos, ésos se levantarían cada uno en su tienda y prenderían fuego a esta ciudad.
Jeremías en la cárcel
11 Cuando se retiró el ejército de los caldeos de Jerusalén, a causa del ejército del Faraón,
12 [8232] salió Jeremías de Jerusalén para ir a tierra de Benjamín, a retirar de allí una herencia que tenía en medio de su pueblo.
13 Pero cuando llegó a la puerta de Benjamín, allí el capitán de la guardia, que se llamaba Jerías, hijo de Selemías, hijo de Hananías, lo detuvo, diciendo: “Tú intentas pasarte a los caldeos.”
14 [8233] “Es falso, respondió Jeremías; no intento pasarme a los caldeos.” Mas Jerías no le escuchó, sino que prendió a Jeremías y le condujo a los jefes,
15 los cuales, irritados contra Jeremías, le hicieron azotar y le metieron en la cárcel, en la casa de Jonatán, secretario; pues allí habían instalado una cárcel.
El rey saca a Jeremías del calabozo
16 [8234] Entró Jeremías en la casa de la mazmorra y en las bóvedas, y cuando había permanecido allí mucho tiempo,
17 [8235] envió el rey Sedecías a sacarle; y le preguntó el rey secretamente en su casa, diciendo: “¿Hay alguna palabra de parte de Yahvé?” “Sí, la hay”, respondió Jeremías. “Tú serás entregado en poder del rey de Babilonia.”
18 [8236] Y dijo Jeremías al rey Sedecías: “¿En qué he pecado contra ti, contra tus servidores y contra este pueblo, para que me hayáis metido en la cárcel?
19 [8237] ¿Y dónde están vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: «El rey de Babilonia no vendrá contra vosotros, ni contra este país»?
20 Óyeme ahora, oh rey, señor mío; y acoge propicio mi súplica. No me vuelvas a la casa de Jonatán, secretario; sería mi muerte.”
21 [8238] Entonces mandó el rey Sedecías que guardasen a Jeremías en el patio de la cárcel, y que se le diese cada día un pan, de la calle de los panaderos, mientras hubiese pan en la ciudad. Así quedó Jeremías en el patio de la cárcel.
Comentarios
* 1. Sobre Sedecías véase 36, 30 y nota; IV Reyes 24, 17; II Paralipómenos 36, 10. De él dice el autor sagrado: “Hizo el mal delante de los ojos de Yahvé, su Dios, y no respetó a Jeremías, profeta, que le hablaba de parte de Yahvé. Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor, el cual le había hecho prestar juramento en el nombre de Dios, y endureció su cerviz y su corazón para no convertirse a Yahvé, el Dios de Israel.” (II Paralipómenos 36, 12 s.) ↑
* 5. El Faraón Hofra (Efree) de Egipto vino con un ejército a socorrer a Jerusalén, pero se retiró pronto y los caldeos pudieron reanudar el sitio de la ciudad. ↑
* 12. Probablemente a Anatot, su ciudad natal, que se encontraba en el territorio de Benjamín, al norte de Jerusalén (cf. 1, 1; 11, 21). Bover-Cantera cree que lo que Jeremías quería, era hacer provisiones para el nuevo sitio que preveía. ↑
* 14 s. También en esto es Jeremías figura de Jesucristo. Acusado falsamente responde con toda mansedumbre, lo cual no impide que lo prendan y lo sometan a la flagelación. Véase 11, 19; 18, 18; 26, 12 ss. y notas. ↑
* 16. La casa de la mazmorra (Vulgata: la casa del lago) tal vez una cisterna, muy húmeda y malsana (cf. versículo 20), como la mencionada en 38, 6. ↑
* 17. Secretamente, por miedo al pueblo y a los príncipes. ¡Qué pobre figura de monarca, ese último rey de Judá! En vez de gobernar, es gobernado por las masas. Cf. 38, 5 y 24 ss. ↑
* 18. Véase 32, 3 s.; 34, 2 s.; 38, 17 s. ↑
* 19. ¿Dónde están vuestros profetas? Nótese cómo los oráculos mentirosos de los falsos profetas han afianzado la autoridad de Jeremías. ↑
* 21. La conducta del rey, por humana que aparezca es, como la de Pilatos, falta de toda rectitud. Por un lado llama al profeta a su casa para oír una palabra de Dios (versículo 17), por el otro, manda confinarlo en el atrio de la cárcel. Cada día un pan: La Vulgata agrega: además de la vianda. ↑