El cardenal Robert Sarah, prefecto emérito del Dicasterio para el Culto Divino, ha lanzado una contundente defensa de la liturgia tradicional en su reciente obra «El Cántico del Cordero. Música Sacra y Liturgia Celeste».
En una entrevista que profundiza en las tensiones actuales dentro de la Iglesia, el purpurado sostiene que el descubrimiento de la forma extraordinaria permite a los sacerdotes celebrar con mayor devoción, actuando como un correctivo ante los abusos litúrgicos contemporáneos.
Sarah aborda con severidad la vigencia del motu proprio Traditionis Custodes, el cual restringe el uso del rito antiguo.
Según el cardenal, la aplicación de dicha normativa no fue una «decisión sabia ni respetuosa», señalando que su promulgación ocurrió mientras el Pontífice Emérito, Benedicto XVI, aún vivía.
«Benedicto, un hombre tan manso como un cordero, se dejó humillar y ofreció su sufrimiento a Dios», afirmó Sarah.
El cardenal argumenta que la aversión al latín y al canto gregoriano proviene de círculos culturales autorreferenciales anclados en la generación de 1968.
Para el purpurado, limitar artificialmente ritos que han custodiado la fe por siglos mediante decretos es un error estratégico.
Sarah hace un llamado a la jerarquía eclesiástica para abandonar posturas que califica de ideológicas y no pastorales, abogando por un diálogo fraterno que reconozca el fervor de los fieles atraídos por la tradición.
Concluye advirtiendo que combatir a quienes participan devotamente en la misa antigua resulta perjudicial y destructivo para la unidad de la Iglesia católica a nivel global.