Job 39
Continuación del discurso de Dios
1 [4153]
“¿Sabes tú el tiempo
en que paren las cabras monteses?
¿Observas el parto de las ciervas?
2 ¿Sabes tú los meses de su preñez,
y conoces el tiempo de su parto?
3 Se encorvan y echan su cría
librándose de sus dolores.
4 Sus crías son robustas,
crecen en el campo;
se van, y no vuelven a ellas.
5 ¿Quién dio libertad al asno montés,
y quién soltó las ataduras del onagro,
6 [4154] al que di por domicilio el desierto
y por morada la tierra salitrosa?
7 Se ríe del tumulto de la ciudad,
y no oye los gritos del arriero.
8 Los montes son su lugar de pasto,
anda buscando toda yerba verde.
9 [4155] ¿Querrá servirte acaso el búfalo,
pasará la noche junto a tu pesebre?
10 ¿Podrás atarlo con coyundas
para que abra surcos?
¿Querrá acaso rastrillar
los valles detrás de ti?
11 ¿Confiarás en él por su gran fuerza,
y dejarás a su cuidado tus labores?
12 ¿Le fiarás traer a casa tu grano
para llenar tu era?
13 El avestruz agita alegre las alas;
no son alas pías, ni voladoras;
14 [4156] pues abandona en tierra sus huevos
para calentarlos en el suelo.
15 Olvida que puede pisarlos el pie,
y aplastarlos la fiera del campo.
16 Es cruel con sus hijos,
como si fuesen ajenos;
no le preocupa
la inutilidad de sus fatigas.
17 Porque Dios le privó de sabiduría,
y no le dio parte en la inteligencia.
18 [4157] Pero cuando se alza y bate las alas,
se burla del caballo y del jinete.
19 ¿Das tú al caballo la valentía,
y revistes su cuello con la airosa melena?
20 ¿Le enseñas tú a saltar
como la langosta,
a esparcir terror
con su potente relincho?
21 Hiere la tierra,
orgulloso de su fuerza,
y se lanza al combate,
22 riéndose del miedo;
no se acobarda.
ni retrocede ante la espada.
23 Si oye sobre sí el ruido de la aljaba,
el vibrar de la lanza y del dardo,
24 con ímpetu fogoso sorbe la tierra,
no deja contenerse
al sonido de la trompeta.
25 [4158] Cuando suena la trompeta,
dice: «¡Adelante!»;
huele de lejos la batalla,
la voz del mando de los capitanes,
y el tumulto del combate.
26 [4159]
¿Es acaso por obra tuya
que emprende vuelo el gavilán,
tendiendo sus alas hacia el sur?
27 ¿Es por orden tuya
que remonta el águila,
y pone su nido en las alturas?
28 Habita en la peña,
y tiene su morada en la cima
de las rocas más inaccesibles.
29 Allí acecha la presa,
desde lejos atisban sus ojos.
30 [4160] Sus polluelos chupan la sangre;
y doquiera que haya cadáveres
se la encuentra.”
31 Se dirigió entonces Yahvé a Job y dijo:
32 “Quiere el censor
contender más con el Omnipotente?
El que disputa con Dios responda.”
Job confiesa su ignorancia
33 [4161] Job respondió a Yahvé y dijo:
34 “He aquí ¡cuán pequeño soy yo!
¿Qué puedo responderte?
Pondré mi mano sobre mi boca.
35 Una vez he hablado,
mas no hablaré más;
y otra vez (he hablado).
pero no añadiré palabra.
Comentarios
* 1 ss. Siguen otros ejemplos, tomados del reino de los animales, para demostrar la admirable providencia de Dios. “Al leer estas palabras, parécenos estar oyendo al Autor y Conservador de nuestro ser, al que ha soldado, por decirlo así, nuestra esencia y nuestra existencia y quien la conserva y es causa de todo lo que de real y bueno hay en la creación” (Garrigou-Lagrange). ↑
* 6 s. ¡Aguda paradoja: es asno y es salvaje, y con todo tiene domicilio y desprecia el tumulto de las ciudades! ↑
* 9. El búfalo, o bisonte, no se deja domar como el buey. Cf. el dominio de Adán antes de la caída (Génesis 1, 28; Salmo 8, 8). Véase 40, 23. ↑
* 14. La hembra del avestruz, antes de salir del nido, cubre los huevos con arena, para que se calienten y salgan los polluelos. ↑
* 18. Tanto este retrato del avestruz como el que le sigue, del caballo, son joyas literarias de incomparable belleza. Para verterlas en lengua moderna el traductor debería ser poeta. ↑
* 25. Figura poética: El caballo está representado como si fuese un ser razonable que dice al jinete: vamos a la batalla. ↑
* 26. Alusión a que muchas aves en otoño van al sur. ↑
* 30. Nótese la semejanza con la frase de Jesús en Mateo 24, 28, y Lucas 17, 37. Cf. 9, 26. Según el texto hebreo el capítulo 39 concluye con el presente versículo. Los versículos 31-35 equivalen a 40, 1-5, del hebreo. Ha existido aquí una desordenación de los versículos, que Ricciotti propone solucionar con el siguiente orden, a nuestro entender satisfactorio: Los versículos 33-35, antes de 31-32; y en seguida de éstos, capítulo 40, 3 ss., suprimiéndose los versículos 40, 1-2, que son sin duda los versículos 38, 1 y 3, aquí repetidos sin necesidad. ↑
* 33. Según el orden indicado en la nota precedente, esta respuesta de Job adquiere su pleno y enorme significado: es una confesión ex abrupto, como de su alma abrumada por la elocuencia de Dios. El Padre Eterno le responde entonces, manteniendo su desafío (versículos 31-32) y continuándolo en 40, 3 ss. antes de empezar su segundo discurso (40, 10 ss.). La perfecta docilidad de Job es el más grande y bello de los ejemplos que se nos da en todo el libro, y confirma, con una prueba toda interior, la auténtica santidad del patriarca. Véase 42, 1-6. ↑