En una decisión fundamentada en la estricta disciplina del Derecho Canónico, la Diócesis de Roma y la de Ventimiglia-Sanremo han denegado la celebración de misas exequiales para dos destacados miembros de la masonería italiana.
El cardenal Baldassare Reina, vicario del Papa para Roma, prohibió el funeral de Bruno Battisti D’Amario, reconocido guitarrista y antiguo dirigente del Grande Oriente de Italia.
Simultáneamente, el obispo Antonio Suetta tomó una medida idéntica en Camporosso para Mario Tarducci, maestro venerable de una logia local.
La controversia surgió cuando el Grande Oriente de Italia anunció públicamente el «paso al Oriente Eterno del queridísimo hermano maestro Bruno Battisti D’Amario», revelando una trayectoria masónica que la propia familia del músico desconocía.
Ante esta evidencia, monseñor Antonio Staglianò, rector del templo de los artistas, procedió a la cancelación tras verificar los hechos.
«Hemos verificado, también hablando con la hija, quien desgraciadamente nos dijo que no sabía nada de esta historia, pero el padre era un masón en una posición destacada», declaró el rector.
La Iglesia fundamenta estos impedimentos en el canon 1184, que priva de exequias eclesiásticas a pecadores manifiestos cuando estas puedan causar escándalo público entre los fieles.
Esta postura fue reforzada por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe en noviembre de 2023, recordando que «está prohibida la afiliación activa a la masonería por parte de un fiel» debido a la profunda irreconciliabilidad entre ambas doctrinas.