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2 Crónicas 7

2 Crónicas 7

La majestad del señor llena el Templo

1 [2849] Cuando Salomón acabó de orar, bajó del cielo fuego que consumió el holocausto y los sacrificios; y la gloria de Yahvé llenó la Casa.

2 Y no podían los sacerdotes entrar en la Casa de Yahvé, porque la gloria de Yahvé llenaba la Casa de Yahvé.

3 [2850] Entonces todos los hijos de Israel, al ver descender el fuego y la gloria de Yahvé sobre la Casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento, y adoraron, celebrando a Yahvé (diciendo): “porque es bueno, porque es eterna su misericordia.”

Conclusión de la fiesta

4 [2851] Luego el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante de Yahvé.

5 El rey Salomón ofreció en sacrificio veinte y dos mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así el rey y todo el pueblo celebraron la dedicación de la Casa de Dios.

6 Los sacerdotes atendían su ministerio, como también los levitas con los instrumentos de música de Yahvé, que el rey David había hecho para alabar a Yahvé (con las palabras): “porque es eterna su misericordia”. El mismo David solía alabar (a Dios) por medio de ellos. Los sacerdotes que tocaban las trompetas estaban delante de los (levitas), y todo Israel se mantenía en pie.

7 Salomón santificó también el atrio central, que está delante de la Casa de Yahvé; pues ofreció allí los holocaustos y las grosuras de los sacrificios pacíficos, ya que el altar de bronce que había hecho no podía contener los holocaustos, oblaciones y sebos.

8 [2852] Salomón celebró durante siete días la fiesta, y con él todo Israel, una multitud numerosísima, venida desde la entrada de Hamat hasta el torrente de Egipto.

9 Al día octavo tuvo lugar la asamblea solemne, porque habían hecho la dedicación del altar por siete días, de manera que la fiesta (duró) siete días. 10 El día veinte y tres del mes séptimo (Salomón) envió al pueblo a sus casas, y estaban alegres y contentos en su corazón por todos los beneficios que Yahvé había hecho a David, a Salomón y a Israel, su pueblo.

Dios se aparece a Salomón

11 [2853] Acabó Salomón la Casa de Yahvé y la casa del rey, y realizó todo cuanto se había propuesto hacer en la Casa de Yahvé y en su propia casa.

12 Aparecióse entonces Yahvé a Salomón de noche, y le dijo: “He oído tu oración, y me he escogido este lugar como Casa de sacrificio.

13 Si Yo cerrare el cielo y no lloviere, si Yo enviare la langosta para que devore la tierra, o mandare la peste entre mi pueblo;

14 y si mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre se humillare, orando y buscando mi rostro, y si se convirtieren de sus malos caminos, Yo los oiré desde el cielo, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.

15 Estarán mis ojos abiertos, y mis oídos atentos a la oración que se haga en este lugar;

16 pues ahora he escogido y santificado esta Casa, para que en ella permanezca para siempre mi Nombre. Allí estarán mis ojos y mi corazón todos los días.

17 [2854] Y en cuanto a ti, si andas en mi presencia como anduvo David, tu padre, haciendo todo lo que te he mandado, y guardando mis leyes y mis preceptos,

18 haré estable el trono de tu reino, como he pactado con David, tu padre, diciendo: «Jamás te faltará hombre (de tu descendencia) que reine en Israel.»

19 Pero si os apartáis, abandonando mis leyes y mis mandamientos que os he puesto delante, y vais a servir a otros dioses, postrándoos delante de ellos,

20 os arrancaré de mi país que os he dado, y esta Casa que he santificado para mi Nombre la echaré de mi presencia, y la haré objeto de proverbio y escarnio entre todos los pueblos.

21 Y esta Casa tan alta vendrá a ser el espanto de todos los que pasaren cerca de ella, de modo que dirán: « ¿Por qué ha tratado Yahvé así a este país y esta Casa?»

22 Y se les responderá: «Porque abandonaron a Yahvé, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se adhirieron a otros dioses, postrándose ante ellos y sirviéndolos, por eso Él hizo venir sobre ellos todo este mal».”

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Comentarios

* 1. Bajó del cielo fuego: Cf. I Paralipómenos 21, 26 y nota.

* 3. Porque es bueno, etc. Esta fórmula es la que más se repite en la Sagrada Escritura, lo cual nos muestra que la suprema alabanza para el Padre de Jesús y Padre nuestro es el reconocimiento de su amor y su misericordia (cf. 5, 13; 20, 21; I Esdras 3, 11; Judit 13, 21; Salmos 105, 1; 106, 1; 117,1 y 29; 135, 1-26; Jeremías 33, 11; Daniel 3, 89; I Macabeos 4, 24, etc.).

* 4 ss. Cf. III Reyes 8, 62-66. Las mismas ceremonias se observan en el Templo que Ezequiel vio en la visión (Ezequiel 43, 18 y nota).

* 8 s. La fiesta de los siete días es la fiesta de los Tabernáculos. Sobre la asamblea solemne, en hebreo: atséret (v. 9), véase Lev. 23, 36; Números 29, 35. La entrada de Hamat y el torrente de Egipto significan los extremos del país, el extremo norte y el extremo sur.

* 11 ss. Véase III Rey, 9, 1-9.

* 17 ss. Se confirma, como en 6, 16, el carácter condicional de la promesa relativa a Salomón, que no se cumplió a causa de la infidelidad del rey. Véase la nota a 6, 16.