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2 Samuel 6

2 Samuel 6

Traslado del arca a la casa de Obededom

1 [2044] David congregó de nuevo a todos los escogidos de Israel: treinta mil hombres.

2 Y levantándose David, con todo el pueblo que lo acompañaba, se puso en marcha desde Baalé-Judá, para traerse de allí el Arca de Dios, sobre la cual es invocado el Nombre de Yahvé de los Ejércitos, sentado sobre los querubines.

3 CoIocaron el Arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, situada en el collado; Ozá y Ahío, hijos de Abinadab, conducían el carro nuevo.

4 Lo sacaron de la casa de Abinadab, que está en el collado, junto con el Arca de Dios; y Ahío iba delante del Arca.

5 David y toda la casa de Israel hacían danzas delante de Yahvé, con toda suerte de instrumentos de madera de ciprés; con cítaras, salterios, tamboriles, sistros y címbalos.

6 Cuando llegaron a la era de Nacón, extendió Ozá la mano hacia el Arca de Dios y la agarró, porque los bueyes resbalaban.

7 [2045] Entonces se encendió la ira de Yahvé contra Ozá, y le hirió allí Dios por su temeridad, y murió en ese mismo lugar, junto al Arca de Dios.

8 David se consternó por cuanto había estallado la ira de Yahvé contra Ozá, y se llamó aquel sito Pérez-Ozá hasta el día de hoy.

9 Y David tuvo temor de Yahvé en aquel día, y dijo: “¿Cómo he de traer a mí el Arca de Dios?”

10 [2046] Y no quiso David que se llevase el Arca de Yahvé hacia él, a la ciudad de David, por lo cual la trasladó a la casa de Obededom geteo.

11 Permaneció, pues, el Arca de Yahvé tres meses en la casa de Obededom geteo, y Yahvé bendijo a Obededom y a toda su casa.

Traslado del arca a Jerusalén

12 Dijeron al rey David: “Ha bendecido Yahvé a la casa de Obededom y a todo cuanto tiene, por causa del Arca de Dios.” Entonces fue David, y con gran júbilo trasladó el Arca de Dios desde la casa de Obededom a la ciudad de David.

13 Apenas los portadores del Arca de Yahvé habían andado seis pasos, fue inmolado un toro y un novillo cebado.

14 [2047] David danzaba con toda su fuerza delante de Yahvé e iba ceñido de un efod de lino fino.

15 Así David y toda la casa de Israel subieron el Arca de Yahvé con gran júbilo y al son de trompetas.

16 Al entrar el Arca de Dios en la ciudad de David, Micol, hija de Saúl, miró por la ventana, y viendo al rey David cómo saltaba y danzaba delante de Yahvé, le despreció en su corazón.

17 [2048] Introdujeron, pues, el Arca de Yahvé y la colocaron en su lugar, en medio del Tabernáculo que David había levantado para ella. Luego ofreció David ante Yahvé holocaustos y sacrificios pacíficos.

18 Habiendo terminado de ofrecer los holocaustos y los sacrificios pacíficos David bendijo al pueblo en nombre de Yahvé de los Ejércitos.

19 Después repartió a todo el pueblo, a toda la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, a cada cual una torta de pan, una porción de carne y un pastel de pasas. Con esto se retiró todo el pueblo, cada cual a su casa.

Castigo de Micol

20 [2049] Cuando David se retiró para bendecir a su casa, le salió al encuentro Micol, hija de Saúl, y le dijo: “¡Qué bella figura ha hecho hoy el rey de Israel, descubriéndose a la vista de las siervas de sus servidores, al modo que se desnuda un bufón!”

21 Pero David respondió a Micol: “Delante de Yahvé, que con preferencia a tu padre y a toda su casa me eligió para constituirme príncipe del pueblo de Yahvé, de Israel, delante de Yahvé he danzado.

22 Y me humillaré todavía más y me haré despreciable a mis propios ojos, y seré tenido en honor por las siervas de que has hablado.”

23 [2050] Y Micol, hija de Saúl, no tuvo hijo hasta el día de su muerte.

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2 Samuel 7

Proyecto de levantar un templo

1 [2051] Cuando el rey se había establecido en su casa, y Yahvé le había dado descanso de todos sus enemigos en derredor,

2 [2052] dijo al profeta Natán: “¿No ves que yo habito en casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en medio de una tienda?”

3 Natán contestó al rey: “Anda, haz todo cuanto tienes en tu corazón; porque Yahvé es contigo.”

4 Mas aquella noche recibió Natán una palabra de Yahvé, que decía:

5 “Anda, y di a mi siervo David: «Así dice Yahvé: ¿Tú quieres edificarme una Casa para que habite en ella?

6 Yo nunca he habitado en Casa alguna desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta el día de hoy, sino que he andado de acá para allá en una tienda y en un tabernáculo.

7 Durante todo el tiempo en que he andado en medio de todos los hijos de Israel, ¿he hablado Yo jamás a alguna de las tribus de Israel, a las que he encargado el gobierno de Israel mi pueblo, diciendo: «Por qué no me habéis edificado una Casa de cedro?»

Promesa mesiánica

8 [2053] Habla, pues, ahora de esta manera a mi siervo David: «Así dice Yahvé de los Ejércitos: Yo te saqué de las dehesas, de detrás de las ovejas, para que seas príncipe de Israel, mi pueblo.

9 He estado contigo dondequiera que andabas, he exterminado a todos tus enemigos de delante de ti, y he hecho grande tu nombre como el nombre de los más grandes de la tierra.

10 He señalado un lugar para Israel, mi pueblo, y lo he plantado, de modo que puede habitar en su propio lugar, sin ser inquietado, pues los hijos de iniquidad ya no lo oprimirán como antes.

11 [2054] desde el día en que constituí jueces sobre Israel mi pueblo. Te he dado descanso de todos tus enemigos, y Yahvé te hace saber que Él te edificará una casa.

12 Cuando se cumplieren tus días y tú descansares con tus padres. Yo suscitaré después de ti, un descendiente tuyo que ha de salir de tus entrañas, y haré estable su reino.

13 [2055] Él edificará una casa para mi nombre: y Yo afirmaré el trono de su reino para siempre,

14 Yo seré su Padre y el será mi hijo. Cuando obrare mal, le reprenderé con vara de hombres y con azotes de hombres.

15 Con todo no se apartará de él mi misericordia como la aparté de Saúl, al cual he quitado de delante de ti.

16 [2056] Tu casa y tu reino serán estables ante Mí eternamente, y tu trono será firme para siempre.»”

17 Conforme a todas estas palabras, y a toda esta visión, así habló Natán a David.

David da gracias al Señor

18 [2057] Entró entonces el rey David y permaneciendo en la presencia de Yahvé, dijo: “¿Quién soy yo, oh Señor, Yahvé, y cuál es mi casa, para que me hayas conducido hasta aquí?

19 [2058] Y como si esto fuese aun poco a tus ojos, Señor, Yahvé, has hablado de nuevo también en favor de la casa de tu siervo para los tiempos futuros. ¿Es ésta la costumbre de los hombres?, oh Señor Yahvé.

20 ¿Y qué más podrá decirte David? Pues Tú, oh Señor Yahvé, conoces a tu siervo.

21 Según tu palabra y según tu corazón has hecho toda esta obra tan grande, y la has dado a conocer a tu siervo.

22 Por eso eres grande, oh Yahvé Dios; pues no hay nadie como Tú, ni hay Dios alguno fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

23 [2059] ¿Y hay en la tierra pueblo como tu pueblo, como Israel, al que Dios haya venido a rescatarle para hacerle el pueblo suyo y darle nombre, obrando maravillas en su favor y prodigios en favor de tu tierra, rechazando de delante de tu pueblo que redimiste de Egipto para Ti mismo, las naciones con sus dioses?

24 [2060] Tú constituiste a tu pueblo Israel pueblo tuyo para siempre; y Tú, oh Yahvé, te hiciste Dios suyo.

25 Ahora pues, oh Yahvé Dios, mantén siempre firme la promesa que has hecho respecto de tu siervo y respecto de tu casa, y haz según tu promesa.

26 [2061] Y sea ensalzado tu nombre para siempre, y se diga: Yahvé de los Ejércitos es Dios sobre Israel, y sea estable la casa de tu siervo David delante de tu rostro.

27 Porque Tú, Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel, has dado a tu siervo esta revelación, diciendo: Te edificaré una casa; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria.

28 Ahora pues, oh Señor Yahvé, Tú eres Dios y tus palabras son fieles. Ya que prometiste a tu siervo este bien,

29 sea ahora de tu agrado bendecir la casa de tu siervo, para que subsista siempre delante de Ti; pues Tú, Señor Yahvé, lo has prometido; y con tu bendición será por siempre bendita la casa de tu siervo.”

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Comentarios

* 1 ss. Cf. I Paralipómenos 13, 6-14. El Arca de Dios se hallaba todavía en Gabaá (cf. I Reyes 7, 1 y nota), a pocos kilómetros de Jerusalén, cerca de Kiryatyearim, cuyo nombre cananeo era, según Josué 15, 9, Baalá, o Baalé-Judá (la Vulgata traduce: tribu de Judá). Yahvé de los ejércitos (versículo 2). “Expresión propia del autor de los primeros dos libros de los Reyes; mas aparece también en los libros proféticos” (Vigouroux, Polyglotte).

* 7. Estaba prohibido tocar el Arca (Núm. 4, 15 y 19). En la traslación no aparecen sacerdotes y se usó, contra la Ley, un carro (véase Éxodo 25, 10 ss.; Núm. 4. 18 ss.).

* 10. Obededom era levita, según I Paralipómenos 16, 3.

* 14. Véanse más detalles en I Paralipómenos 15. Así como otros movimientos rítmicos, también la danza formaba antiguamente parte de los ritos religiosos. “Este detalle del culto de Yahvé no tiene nada de extraño para nosotros, que vemos esto mismo en el culto cristiano en ciudades y pueblos de España. En los Salmos 149, 3 y 150, 4, el salmista invita a alabar a Yahvé con danzas” (Nácar-Columba). Santa Teresa, que era muy devota del santo Rey David —lo dice dos veces—, defiende la conducta del rey con estas palabras: “No me espanto de lo que hacía el rey David cuando iba delante del Arca del Señor” (Libro de las Fundaciones, 27. 20). Sobre el efod véase Éxodo 28, 6 y nota. San Ambrosio ve en David vestido del efod una figura de Cristo, el Eterno Sacerdote.

* 17. Ofreció David holocaustos, a pesar de no pertenecer a la clase sacerdotal. Véase sobre este privilegio Salmo 98, 6 y nota.

* 20. Micol pertenece a aquellas personas mundanas que no pueden comprender que delante de ‘Dios todos somos niños. La respuesta de David es simplemente sublime y muestra en él ese espíritu que le hizo predilecto de Dios. De ahí que, no obstante las profundas caídas de este santo, Dios declara por boca de San Pablo, que fue un varón según Su corazón y que hizo Su voluntad (Hechos 13, 22). Cf. Eclesiástico 47, 9.

* 23. No tuvo hijo hasta el día de su muerte: Tenemos aquí una característica de la gramática hebrea que usa la partícula “hasta” en otro sentido que las lenguas modernas. Cf. Génesis 8, 7 (Vulgata); Mateo 1, 25 y notas. Véase 21, 8 y nota.

* 1. Notemos una vez más el celo de David por la Casa de Dios. El Señor le muestra que el Templo no le interesa por entonces, sino que Él tiene otros designios. Procuremos consultar con todo empeño la voluntad de Dios antes de emprender nuestras obras, no sea que obremos por puro impulso nuestro. “No anticiparse a la Providencia” era el lema de San Vicente de Paúl. De lo contrario nuestras obras de pretendida virtud pueden ser odiosas para Dios como las de Saúl (I Reyes 14, 34; 15, 22, etc.), o al menos inútiles como las que señala San Pablo en I Corintios 3, 15, cuyos autores, según San Gregorio, no podrán del fuego del que allí haba el apóstol.

* 2. Natán: “Encontramos aquí por primera vez a este profeta que desempeñará un papel importante en el transcurso del reinado de David. Cf. 12, 1 ss.; III Reyes 1, 10, 22, etc.; I Paralipómenos 29, 29. etc. Se le da, en general, el título de nabí (profeta), en tanto que Gad es llamado “el vidente”. Cf. I Reyes 9, 9” (Fillion).

* 8. Te saqué de las dehesas. Cf. I Reyes 16, 11 y nota.

* 11. Te edificará una casa, esto es, un reino duradero y una posteridad de la cual saldrá el Mesías, que habrá de sentarse en ese trono como lo anunció el Ángel a María (véase versículo 13 y Lucas 1, 32).

* 13 s. Para siempre: La profecía se refiere, según San Pedro, a Cristo (Hechos 2, 30), aunque tenía relación con Salomón, del cual dice: seré su padre (cf. Salmo 88, 27); es aplicado a Cristo en Hebreos 1, 5, y a los cristianos en II Corintios 6, 18. “Prenuncio y reflejo de esta promesa pudo el rey David, tras períodos aciagos, lanzar al viento su repetido grito de consigna: «Dichoso el hombre que al Señor se recoge» (Salmo 2, 13; 33, 9), «que, de espalda a soberbios y mentirosos, en el nombre de Dios pone su confianza»” (Salmo 39, 5) (Asensio).

* 16. La promesa de dar a David un reino eterno, se cumplirá en su descendiente Cristo (I Paralipómenos 17, 12; Salmo 44, 7; Hebreos 1, 8 s.). Admiremos los inescrutables designios de Dios, que sabe aprovechar todos los acontecimientos de la historia para realizar sus planes. Así, la organización de la realeza en Israel, contraria en un principio a la voluntad de Dios (I Reyes capítulo 8), llegó a ser la figura de aquélla de Cristo, “hijo de David” para siempre.

* 18 ss. ¿Cómo no iba a atraer la predilección de Dios este ardiente corazón que ante todo piensa en humillarse en medio de la mayor gloria, como María en su Magníficat? David se da cuenta de la grandiosa promesa que Dios acaba de darle; de ahí que se dirigiera al Templo donde “permaneció” largo tiempo en la presencia de Yahvé para adorarle y expresarle los sentimientos que conmovían su corazón agradecido. En la historia de la Revelación se llama esta promesa la “Alianza davídica”. Es semejante a la que hizo Dios con Abrahán (cf. Génesis 12, 3), a la par que es una promesa inmutable (Salmo 88, 34), que será confirmada por boca del Ángel en Lucas 1, 32: “El Señor Dios le dará el trono de su padre David” (cf. Hechos 2, 29-32; 15, 14-17). La desobediencia de los reyes de la dinastía de David no será capaz de anular la promesa, sino que solamente causará castigos temporales, como por ej. el cisma, el cautiverio y finalmente la dispersión (cf. versículo 15; Salmo 88, 31-33).

* 19. ¿Es ésta la costumbre de los hombres? La Biblia de Bover-Cantera vierte: Esta es la norma del hombre, y dice en la nota: “La Vulgata traduce «la ley de Adán»; pero Adán es aquí sinónimo de humanidad, y quiere decir la frase que el hombre vive poco tiempo y se sobrevive en su posteridad. También podría darse a la frase sentido interrogativo. Otros prefieren corregir H (texto hebreo): «y tú anuncias esto al hombre…» (Biblia de Bonn), «y me has hecho tener una visión sobre las humanas generaciones (?)» (Biblia Herder).”

* 23. Darle nombre: Hebraísmo que quiere decir, darle existencia, crear. En todo este pasaje vemos cómo la suprema gloria de Dios consiste en la manifestación de su amor. Ninguna frase aparece tantas veces en la Biblia como la alabanza que David tributa a Dios; porque es bueno, porque es eterna su misericordia (cf. I Paralipómenos 16, 41; II Paralipómenos 5, 13; Salmo 135, etc.).

* 24. Pueblo tuyo para siempre. Cf. Éxodo 19, 5 s. y nota.

* 26. David abunda aquí en los mismos sentimientos que Cristo cuando pide ser glorificado para poder así glorificar al Padre (Juan 17, 1).