Te interesa

Josué 6

Josué 6

Toma de Jericó

1 [1454] Jericó tenía bien atrancadas las puertas por miedo a los hijos de Israel; nadie podía salir ni entrar.

2 Entonces dijo Yahvé a Josué: “Mira, Yo he entregado en tus manos a Jericó y su rey y sus valientes de guerra.

3 Dad una vuelta a la ciudad haciendo un giro en torno a ella, todos los hombres de guerra. Así haréis por seis días,

4 llevando siete sacerdotes siete trompetas de cuernos de carnero delante del Arca. Mas al día séptimo daréis la vuelta a la ciudad siete veces y los sacerdotes tocarán las trompetas.

5 [1455] Y cuando ellos saquen del cuerno de carnero sonidos más continuados, y vosotros oigáis su sonido, todo el pueblo gritará con grande algazara, y se derrumbara la muralla de la ciudad, y subirá el pueblo cada uno por la parte que tenga delante.”

6 [1456] Entonces llamó Josué, hijo de Nun, a los sacerdotes y les dijo: “Llevad el Arca de la Alianza, y siete sacerdotes vayan con siete trompetas de cuerno de carnero delante del Arca de Yahvé.”7 Al pueblo le dijo: “Pasad y dad vueltaa la ciudad; y los hombres armados marcharándelante del Arca de Yahvé.”

8 Luego que Josué hubo dado esta orden alpueblo, los siete sacerdotes con las siete trompetasde cuerno de carnero marchaban delantede Yahvé y comenzaron a tocar las trompetas,mientras el Arca de la Alianza de Yahvéseguía tras ellos.

9 Al frente de los sacerdotesque tocaban las trompetas marchaban los hombresarmados, y el resto del pueblo iba tras elArca. Y mientras caminaban resonaron lastrompetas.

10 Josué había mandado al pueblo,diciendo: “No gritéis, ni dejéis oír vuestra voz,ni salga de vuestra boca palabra alguna hastael día en que yo os diga: ¡Gritad! Entoncesgritaréis.”

11 Hizo que el Arca de Yahvédiera la vuelta a la ciudad, rodeándola unasola vez; y volviéndose al campamento pasaronallí la noche.

12 Al día siguiente Josué se levantó muy temprano,y los sacerdotes llevaron el Arca deYahvé.

13 [1457] Los siete sacerdotes que llevaban lassiete trompetas de cuerno de carnero marchabandelante del Arca de Yahvé, tocando lastrompetas. Los hombres armados iban delantede ellos, y el resto del pueblo seguía trasel Arca de Yahvé, y durante la marcha resonabanlas trompetas.

14 Asimismo dieron unavuelta a la ciudad el segundo día y se volvieronal campamento. Eso mismo hicieron porseis días.

15 Al séptimo día se levantaron muytemprano, al despuntar el alba, y de la mismamanera dieron siete veces la vuelta a la ciudad;sólo aquel día dieron la vuelta a la ciudad sieteveces.

16 Y cuando a la séptima vez los sacerdotestocaron las trompetas, dijo Josué al pueblo: “¡Gritad, pues Yahvé os ha entregado la ciudad!

17 [1458] Y será la ciudad anatema para Yahvé,ella, y cuanto hubiere en ella. SolamenteRahab, la ramera, vivirá, ella y todos los quese hallen con ella en su casa, por cuanto escondióa los exploradores que habíamos enviado.18 Pero guardaos bien de lo consagradoal anatema, no sea que apropiándoos cosa algunaconsagrada al anatema, os hagáis anatema,y hagáis anatema también el campamentode Israel y lo llevéis a la perdición.

19 Toda laplata, todo el oro, y todos los objetos debronce y de hierro, serán consagrados a Yahvéy han de entrar al tesoro de Yahvé.”

20 [1459] Entonces el pueblo levantó el grito, y resonabanlas trompetas. Y cuando el pueblooyó el sonido de la trompeta, comenzó a gritarcon grande algazara, y se derrumbó la muralla,y el pueblo subió a la ciudad, cada unopor la parte que tenía frente a sí, y tomaronla ciudad.

21 Y consagraron al anatema cuantohabía en la ciudad, hombres y mujeres, niños yviejos, bueyes, ovejas y asnos.

Rahab es salvada

22 Entonces Josué dijo aaquellos dos hombres que habían explorado elpaís: “Entrad en casa de la ramera y sacadde allí a la mujer con todos los suyos, conformese lo jurasteis.”

23 [1460] Entraron los jóvenes,los espías, y sacaron a Rahab, a su padre,a su madre, a sus hermanos y a todos los suyos.Sacaron a todos los de su familia y los metieronen un lugar fuera del campamento de Israel.24 Después abrasaron la ciudad con cuantoen ella había, menos la plata y el oro y losobjetos de bronce y de hierro, que pusieronen el tesoro de la Casa de Yahvé.

25 [1461] Mas conservóJosué la vida a Rahab la ramera y a lacasa de su padre y a todos los suyos. Ellahabita en medio de Israel hasta el día de hoypor haber ocultado a los mensajeros que Josuéhabía enviado para espiar a Jericó.

Josué maldice la ciudad

26 [1462] En aquel tiempo juró Josué diciendo: “¡Maldito ante Yahvé sea quien se atreva a reedificar esta ciudad de Jericó! Al precio de su primogénito eche los cimientos de ella y a costa de su hijo menor coloque sus puertas.”

27 De esta manera acompañó Yahvé a Josué, y su fama se divulgó por todo el país.

Volver al Indice


Comentarios

* 1 ss. Las ciudades cananeas eran muy pequeñas. Jericó tenía un perímetro de sólo 778 metros, o sea, un poco más que la Basílica de San Pedro de Roma. Su fortaleza consistía en su enorme muralla que “le permitía esperar con toda tranquilidad cualquier ataque, aun de sitiadores más expertos que los israelitas” (Ricciotti). Como demuestran las excavaciones realizadas por Sellin y Garstang, Jericó estaba rodeada de murallas en doble cordón, una de las cuales tenía 8-9 metros de alto por 3-4 de ancho, de manera que la ciudad era un baluarte inexpugnable. Agréguese a ello que los israelitas no poseían armas ni instrumentos para tomar una fortaleza. La caída de Jericó no se puede explicar sino por la intervención de Dios. Él es quien toma la ciudad, para manifestar su poder y enseñarnos que fortalezas y armas, y otros inventos de la sabiduría humana, son una nada ante el sonido de sus trompetas, “porque escrito está: Destruiré la sabiduría de los sabios, y anularé la prudencia de los prudentes” (I Corintios 1, 19; cf. II Corintios 10, 4 s.). El dar vuelta a la ciudad con el Arca tenía solamente carácter simbólico. El pueblo había de reconocer que el derrumbamiento de las murallas no era obra de los hombres sino de Dios. Por eso San Pablo explica este asombroso triunfo como obra de la fe (Hebreos 11, 30).

* 5. Sonidos más continuados: Vulgata: la voz de la trompeta más larga e interrumpida.

* 6. Trompetas de cuerno de carnero: Vulgata: Trompetas del jubileo, es decir, las trompetas que se usaban para anunciar el año del jubileo (Levítico 25, 9).

* 13. Nótese el frecuente empleo del número sagrado siete en este relato que abarca siete días y siete vueltas al séptimo día, con siete sacerdotes portadores de siete trompetas.

* 17. Anatema significa destrucción completa; es decir muerte de los habitantes y de los ganados, y destrucción de todo lo demás. Quien se apoderaba de alguna cosa anatematizada, se tornaba, él mismo, anatema.

* 20. Esto se nos recuerda en II Macabeos 12, 15. Las excavaciones recientes comprueban que los muros cayeron hacia afuera, aunque sin duda se exceptuaba la casa de Rahab, que estaba en el muro (2, 15). Cf. Levítico 27, 28 y nota. No es necesario recurrir a un terremoto, como lo hacen Haupt y otros modernos, puesto que el derrumbamiento de los muros se realizó cuando el pueblo levantó el grito y resonaron las trompetas, conforme a lo predicho en el versículo 5.

* 23. Véase Hebreos 10, 31, donde el autor sagrado nos dice que Rahab fue salvada por haber recibido en paz a los exploradores. “El hilo colorado (cf. 2, 18) que era la señal de que su casa tenía que ser salvada, es figura de la pasión del Señor, por la cual los hombres se salvan de la perdición” (Zschokke-Dóller).

* 25. Tenemos aquí una importante noticia sobre el tiempo de la composición del Libro de Josué. Fue compuesto mientras vivía aún Rahab y su familia.

* 26. Se cumplió la maldición de Josué en tiempos del impío rey Acab, cuando Hiél de Betel reedificó la ciudad sacrificando a sus propios hijos (III Reyes 16, 34).