Deuteronomio 26
Las primicias
1 [1330] Cuando hubieres entrado en el país que Yahvé, tu Dios, te va a dar en herencia, y cuando después de tomarlo en posesión habitares en él,
2 tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra que cosechares en el país que Yahvé, tu Dios, te dé, y las pondrás en un canasto, e irás al lugar que Yahvé, tu Dios, haya elegido para morada de su nombre.
3 Allí te presentaras al sacerdote que fuere por entonces, y le dirás: ‘Yo confieso hoy a Yahvé, tu Dios, que he entrado en el país que Yahvé juró a nuestros padres que nos daría.’
4 El sacerdote recibirá el canasto de tu mano y lo pondrá delante del altar de Yahvé, tu Dios.
5 [1331] Entonces tomarás la palabra y dirás en presencia de Yahvé, tu Dios: ‘Un arameo errante fue mi padre, el cual con muy poca gente bajó a Egipto y vivió allí como extranjero, y allí vino a ser un pueblo grande, fuerte y numeroso.
6 Pero los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, imponiéndonos dura servidumbre.
7 Y clamamos a Yahvé, el Dios de nuestros padres, y Yahvé oyó nuestra voz, y miró nuestra miseria, nuestro trabajo y nuestra opresión;
8 y nos sacó Yahvé de Egipto con mano poderosa y con brazo extendido, en medio de terrores estupendos, con señales y prodigios,
9 y nos trajo a este lugar, entregándonos esta tierra, tierra que mana leche y miel.
10 Ahora, pues, he aquí que ofrezco las primicias de los frutos de la tierra que Tú, Yahvé, me has dado.’ Y las pondrás delante de Yahvé, tu Dios, y te prosternarás ante Yahvé, tu Dios;
11 y te regocijarás por todo el bien que Yahvé, tu Dios, te ha dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el extranjero que moran en medio de ti.
Los diezmos
12 [1332] Cuando hubieres acabado de separar el diezmo de todos tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, lo darás al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, para que coman dentro de tus puertas y se sacien;
13 y dirás delante de Yahvé, tu Dios: ‘He sacado de mi casa las cosas consagradas (a Dios), y las he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he traspasado en nada tus mandamientos ni los he olvidado.
14 [1333] No he comido de ellas cuando estaba de luto, no he sacado nada de ellas en estado de impureza ni dado para un muerto. He obedecido la voz de Yahvé, mi Dios; he hecho conforme a cuanto me has mandado.
15 Mira desde tu santa morada, desde el cielo, y bendice a Israel, tu pueblo, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que mana leche y miel.»
16 Hoy Yahvé, tu Dios, te manda que cumplas estas leyes y preceptos; los observarás y los pondrás en práctica con todo tu corazón y con todo tu alma.
17 Hoy has hecho declarar a Yahvé que Él será tu Dios y que tú tienes que andar en sus caminos, guardar sus leyes, sus mandamientos y sus preceptos, y escuchar su voz.
18 [1334] Hoy Yahvé te ha hecho confesar que tú eres un pueblo particular suyo, como te lo ha prometido, y que has de guardar todos sus mandamientos;
19 y Él te elevará a gloria, honor y esplendor, sobre todos los pueblos que ha hecho, y serás un pueblo santo para Yahvé, tu Dios, como Él ha dicho.”
III. Tercer discurso de Moisés
Comentarios
* 1 ss. Las primicias se ofrecían a Dios en reconocimiento de los beneficios que todo el pueblo recibía de su benigna mano año tras año y día por día. Hasta los pueblos paganos daban las primicias a sus dioses y santuarios. Por eso Santo Tomás considera la ofrenda de las primicias como una obligación de la Ley natural. Cf. Números 18, 8 ss. ↑
* 5. Un arameo errante: Se refiere a Abrahán, quien nació en el seno del pueblo arameo, y antes de llegar a Canaán vivió como nómada en el país de los arameos (Mesopotamia en hebreo “Padán-Aram”). También el patriarca Jacob vivió allí mucho tiempo (cf. Oseas 12, 12). La Vulgata trae otro texto: el sirio perseguía a mi padre. Ese sirio (o arameo) sería Labán, que persiguió a Jacob (Génesis capítulos 30 y 31). ↑
* 12 s. Véase 1.4, 28. Es un diezmo especial en favor de los pobres, entre los cuales figuran siempre en primer lugar los levitas. ↑
* 14. Para un muerto: Ha de entenderse de las ofrendas que se daban a los muertos, a manera de los paganos, y de los banquetes que se hacían en memoria de los difuntos (Tobías 4, 18; Eclesiástico 30, 18; Jeremías 16, 7; Ezequiel 24, 17; Oseas 9, 4). Tocar las cosas santificadas (diezmos) estaba prohibido en tiempos de luto y en estado de impureza legal. ↑
* 18 s. Cf. 7, 6; 14, 2; 29, 13; 32, 10 ss.; Éxodo 4, 22; 19, 5 s., y notas. Pueblo particular: Esto se cumplió en los israelitas, pero mucho más todavía en el pueblo del Nuevo Testamento, pueblo santo y redimido por la sangre de Cristo (Romanos 9, 24). ↑